Mendoza tierra del sol, el buen vino y la aventura

Si te has preguntado ¿Qué hacer en Mendoza? Acá te contamos dónde encontrar paisajes únicos que invitan al movimiento y el disfrute en pleno contacto con la naturaleza. Y para el relax…nada mejor que un buen vino.

Pedalear, caminar, trepar, cabalgar, deslizarse, fotografiar, conocer, disfrutar y una infinidad de acciones que se concentran en un mismo sitio, Mendoza. Una provincia que cada vez ofrece más atractivos para disfrutar en grupo, en familia o con amigos.

La montaña que nos caracteriza es un escenario excelente para la práctica de deportes extremos y de aventura, pero también para los que disfrutan de los paseos tranquilos cerca de algún río o embalse. Los más osados o experimentados, sin duda buscarán las rocas para practicar escalada o hacer ascensionismo, en distintas paredes y cerros que hay que aprovechar antes de que la nieve o el frío excesivo impida movernos por esos sitios.

Dentro de lo que es turismo aventura como el trekking, caminatas, mountain bike, cabalgatas, rappel, canopy o tirolesa, Mendoza posee un abanico de posibilidades, en lugares como Cacheuta, Uspallata, Vallecitos, Potrerillos, Villavicencio, el Valle de Uco; Malargüe y San Rafael en el sur mendocino.

Los amantes del 4×4 pueden acceder a circuitos establecidos como las dunas de El Nihuil en San Rafael; la Ruta 13 en Las Heras, el paraje El Retiro en Lavalle y la Payunia de Malargüe.

A todo esto se suma el turismo de bodegas, recorriendo los Caminos del Vino y se puede aprender sobre el proceso de elaboración y disfrutar de variadas degustaciones.

Así, entre naturaleza y servicios, Mendoza tiene una buena paleta de posibilidades para disfrutarla. Siempre es aconsejable estar atentos a recomendaciones para transitar sus rutas, especialmente en zona de montaña.

Invierno distinto en Mendoza

Nieve,  pueblos místicos,  cultura, aventura y tour cerveceros, son algunas de las propuestas pensadas para viajeros inquietos  que no se conforman el viaje tradicional.

Todos los inviernos Mendoza se prepara para recibir a miles de turistas. La clásica nieve invernal  y la visita a bodegas aparecen en el ranking de las atracciones más buscadas. Sin embargo, hay un número importante de viajeros que también desean experimentar la montaña, la comida y Mendoza en general,  desde otras vivencias.

Con esta mirada vinculada al turismo alternativo, existen  localidades y sectores vinculados a la gastronomía, arte y el turismo, que han organizado  distintas opciones para los viajeros más curiosos.

Arte, montaña y cultura andina

Fausto y Yamila Marañón eligieron a la Cordillera de los Andes para instalar una serie de esculturas de grandes dimensiones concebidas en relación con la naturaleza.

Allí, en el corazón de San Alberto, Uspallata, el parque de las artes Marañón, único en Latinoamérica por sus 23 hectáreas destinadas a obras de gran volumen, ofrece un paseo que se confunde con lo mágico.

La geografía del lugar alberga milenarios senderos recorridos por antiguas culturas, una imponente cordillera de Los Andes como telón de fondo y un recorrido por una  obra escultórica única por su desarrollo.

Allí las propuestas incluyen caminatas guiadas, almuerzo, y  un recorrido guiado por el parque de las artes.

El parque de las artes Marañón está ubicado en el corazón de la cordillera de Los Andes. Es un parque único en Latinoamérica por sus 23 hectáreas destinadas a obras de gran volumen concebidas en relación con la naturaleza y la cosmovisión andina.  Se puede recorrer con una guía experta. Además se pueden realizar caminatas y disfrutar de comidas regionales en la zona.

Viaje a una cultura ancestral

En el  pueblo originario de La Asunción –a 90 kilómetros de la ciudad de Mendoza-;  se encuentran establecidas familias de la zona –verdaderas difusoras de la cultura Huarpe que vivió allí- que trabajan en equipo y de manera asociada. Ofrecen, de forma comunitaria, una propuesta distinta y “auténtica” que incluye comidas típicas, caminatas, talleres de trenzado en cuero y telar,  teatralización de leyendas, elaboración de “sopaipillas” (tortas fritas), alojamiento y teatralización de leyendas.

En ese mismo recorrido se pueden visitar los Altos Limpios, una zona de arenas que sumerge al turista en un paisaje desértico; y los Bosques Teltecas, una reserva natural que muestra la riqueza de la flora del secano y enseña, una vez más, como la mano del hombre puede modificar para siempre una región.  Ya que hasta mediados del siglo XX la zona vivió otro desarrollo gracias al agua que llegaba a través de cuenca del Río Mendoza, hoy ese caudal, es distribuido de acuerdo a otro modelo de organización, ocasionando la transformación del paisaje en la región Norte de Mendoza.

Aquí las propuestas para estas vacaciones de invierno  incluyen almuerzos, caminatas guiadas y talleres.

Tour cervecero

No todo es vino en Mendoza,  después de recorrer hermosas bodegas el turista suele buscar otras opciones, y es así como aparece la Ruta de la Cerveza Andina (www.rutadelacerveza.com).  Esta propuesta es una nueva forma de tomar contacto con la tradición milenaria de la cerveza, su fabricación y maridaje con la gastronomía. 

Invita a viajar y conocer el trabajo de los maestros cerveceros de Mendoza, a sentir los paisajes que rodean a cada establecimiento mientras se disfruta de montañas, buena comida, charlas y excelentes cervezas artesanales.
Estas propuestas combinan tour sólo a fábricas de cerveza artesanal, para conocer el procedimiento de fabricación y la calidad de los productos; o el recorrido por fábricas sumado a alguna actividad en contacto con la naturaleza

Mendoza en caída libre

Saltar de un avión que vuela a 3.000 m de altura, y caer libremente a cientos de kilómetros por hora, es algo que también podés disfrutar en Mendoza. El paracaidismo es una de las actividades más solicitadas del turismo aventura.

Si estás buscando que hacer en Mendoza y la adrenalina es una de tus pasiones; tu deseo va a estar satisfecho y vas a poder concretarlo con profesionales con muchos años de experiencia.

Por eso,  quienes saltan al vacío desde un avión que vuela a 3.000 metros de altura sentirá un cúmulo de excitación, de sensaciones encontradas, gritos de emoción y alegría por haber desafiado los propios límites.

La explosión de adrenalina durante la caída libre, comienza a disminuir cuando  el paracaídas ya abierto le da paso a un descenso calmo para disfrutar de las vistas  aéreas de los viñedos y la imponente cordillera de Los Andes.  Y para aquellos que no pierden el “glamour” ni en los momentos más difíciles, pueden sumar a su experiencia un brindis con vinos mendocino mientras disfrutan del vuelo.

Unidos hasta pisar tierra firme

Quienes nunca practicaron paracaidismo, pueden vivir la experiencia gracias a lo que se llama el salto Tándem, es decir, cuando un piloto experimentado lleva a una persona más y se encarga –obviamente- de todo.

Ambos están unidos cómodamente por fuertes arneses. Así, el pasajero sólo disfruta y, entonces, no tiene demasiado tiempo para dudar o escuchar esa voz instintiva que a muchos previene de no saltar.

El salto se realiza con dos paracaídas; si bien el 99% de las veces el principal se abre, existe uno de emergencia para activar si el primero falla. Además –y esto en base a situaciones que sucedían hace décadas por inexperiencia y posibles golpes de los pilotos- el equipo tiene una computadora para que el paracaídas se abra solo en caso de que el que conduce se desmaye. Esto es un requisito obligatorio a través de los reglamentos y se llama Sistema de Activación Automática (AAD por sus siglas en inglés).

 “Quienes quieren saltar lo hacen porque buscan adrenalina”, cuenta Adrián quien –con 32 años de experiencia y 8000 saltos en su haber- hace rato que perdió esa emoción ansiosa pero disfruta con la que cargan (y descargan) sus eventuales acompañantes.

Para realizar esta experiencia hay que tener buen estado de salud en general, y no pesar más de 90 kilogramos. Pueden realizar estos saltos los mayores de 18 años, en caso de menores a partir de los 16 años, deben contar con la autorización de ambos padres.

La experiencia contempla traslados, fotografías y vídeo.